A pesar de lo que circuló en los medios masivos, en la ciudad de Buenos Aires los docentes RECHAZAMOS la propuesta del ministerio de educación de la ciudad (a cargo de Esteban Bullrich). Los docentes votaron en plenarios en los dos gremios mayoritarios el rechazo a la oferta (con diferentes medidas en cada caso). Aquí las fuentes, de primera mano (los protagonistas):
http://ademys.org.ar/blog/?p=1367
http://www.ute.org.ar/index.php/noticias-principales/478-comienzan-las-clases-con-un-plan-de-accion-en-defensa-de-la-escuela-publica
Dejá tus comentarios; si no son anónimos, mejor, así podemos dialogar. - Contacto: maestro.de.grado@gmail.com
miércoles, 29 de febrero de 2012
miércoles, 8 de febrero de 2012
jueves, 8 de diciembre de 2011
¿Dónde poner el acento? Agudas, graves y esdrújulas
-Denuncio que un maestro abusa de sus "derechos" (aprovecha hasta el último día de licencia disponible).
-Reclamo por una confitería ocupa con sus mesas parte de una vereda.
-Dedico mi discurso a denunciar que los funcionarios cobran sueldos exorbitantes, están rodeados de familiares y amigos como "asesores", sus patrimonios crecen exponencialmente, dedican su tiempo a otras actividades que no tienen que ver con sus funciones, realizan campañas "sucias", accionan de modos similares a los que critican en el sector opositor al propio,
-Dedico mi discurso a denunciar que hay demasiados planes sociales y eso fomenta la vagancia.
-Considero que un mantero realiza la actividad que puede para vivir - dentro de las alternativas reales que tiene - de la mejor manera posible y por eso justifico que se ponga en lugares transitados.
-Considero que un empresario (dueño de una confitería) paga demasiados impuestos y por eso justifico ponga mesas en la vereda, pague parte de los sueldos en negro, evada parte del IVA.
-Pido más recursos para equipar las escuelas públicas y mejorar su situación edilicia.
-Pido más recursos para equipar a la policía y mejorar su accionar represivo.
-Me indigno con la policía como organización estructural en la gran mayoría de los delitos organizados (trata, droga, cuidacoches, prostitución, piratas del asfalto).
-Me quejo de las escuelas rotas en mi barrio.
-Me quejo de las calles rotas en mi barrio.
-Justifico el sobreseimiento de un gendarme acusado acusado de gatillo fácil.
-Justifico el sobreseimiento de un "pibe chorro" acusado de robo.
-Solicito que pongan juegos accesibles para todos en las plazas.
-Solicito que pongan rejas a las plazas para evitar los graffitis sobre monumentos y mobiliario.
-Resalto la violencia de ciertos sectores sociales hacia las "instituciones".
-Resalto la violencia de las instituciones hacia ciertos sectores sociales.
-Invierto dinero en una nueva torre en un barrio saturado (y quizás, donde no se podía construir).
-Invierto mi tiempo en solicitar políticas sensatas sobre desarrollo urbano.
-Exijo que los maestros no falten porque no hay suplentes.
-Exijo que el gobierno implemente políticas para que los jóvenes quieran estudiar un profesorado.
-Hablo con mis amigos sobre los la pobreza estructural existente.
-Hablo con mis amigos sobre los la "inseguridad" existente.
-Leo publicaciones coincidentes con mis ideas para "fortalecer" mi posición, sentirme reconfortado, saber quienes piensan "igual que yo".
-Leo publicaciones contrarias con mis ideas para "fortalecer" mi posición, conocer los razonamientos del otro, ajustar mi postura, poder contraargumentar...
-Me siento molesto porque yo no tengo un derecho que otros trabajadores sí y por eso lucho para conseguirlo.
-Indico que, una mujer que fue violada, estaba vestida provocativamente.
-Indico que, una mujer que fue violada, no pudo denunciar el hecho en la comisaría.
-Sostengo ideas que repito de los medios o de amigos, sin conocimiento real, sin análisis y posicionándome como si fuera un experto en el tema.
-Sostengo ideas en constante construcción y expongo siempre desde qué lugar, con qué conocimientos cuento para hablar.
-Celebro que el presupuesto para el año siguiente tomó un porcentaje más grande (del total) para la educación.
-Celebro que el presupuesto para el año siguiente tomó un porcentaje más grande (del total) para la seguridad.
-Difundo que el maestro que tiene mi hijo en 7º faltó 40 veces en el año.
-Difundo que los 8 maestros que tuvo mi hijo desde sala de 4 a 6º fueron muy responsables.
-Difundo que los 8 maestros que tuvo mi hijo desde sala de 4 a 6º fueron muy responsables.
-Pongo el acento en el tema de fondo.
-Pongo el acento en el método de reclamo.
(Hasta acá llegué por hoy; quizás siga en otro momento. Recibo comentarios, sugerencias, nuevos "pares": maestro.de.grado@gmail.com)
Para mí las prioridades asignadas a unos temas sobre otros, define la posición de la persona, más hacia la izquierda o hacia la derecha; No la definen de por sí los discursos, los orígenes sociales, las afiliaciones partidarias...
Las palabras esdrújulas son las que más me gustan: la sílaba tónica está hacia la izquierda y siempre lleva tilde.
Las palabras graves tienen el acento en la sílaba de la izquierda si son solo 2 sílabas. La del centro si hay 3. La tilde depende de cómo termine la palabra.
Las palabras agudas tienen su acento puesto a la derecha de todo.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Siguen atacando nuestros derechos
Es mejor prevenir que curar.
A partir de las diferentes políticas, decisiones del gobierno PRO, es esperable que para controlar el "abuso" sobre las licencias, tomen medidas restrictivas para nuestros derechos, en lugar de profundizar en las situaciones puntuales y en las causas que provocan dichas licencias.
En este sentido es probable que en algún tiempo aparezca algún proyecto que quiera modificar el régimen de licencias. Desde ya, algunas ideas:
-¿Aumentar capacitaciones en servicio para disminuir la necesidad de capacitación fuera de horario y así las licencias por estudio?
-¿Abrir nuevas escuelas y grados para liberar los grados saturados de chicos?
-¿Implementar pareja pedagógica para mejorar el trabajo en equipo y alivianar la carga psicológica en las relaciones entre docente, chicos, autoridades, padres?
-¿Mejorar sustancialmente el salario para evitar la necesidad de tomar muchos cargos?
-¿Contemplar tiempo de trabajo fuera del aula para planificar, preparar material, corregir y tareas administrativas?
-(¿Más? Enviar sugerencias a maestro.de.grado@gmail.com o publicar comentarios).
Esta publicación se origina en la aprobación del proyecto de ley y en la siguiente nota periodística:
http://www.perfil.com/ediciones/2011/12/edicion_631/contenidos/noticia_0053.html
03/12/11
Mientras todavía arden las secuelas del conflicto que se encendió anoche en la Legislatura cuando los diputados del PRO terminaban de reestructurar los mecanismos para elegir a los docentes, el Gobierno porteño no descarta avanzar con una próxima jugada.
Se trata de “terminar con los abusos” del sistema de licencias de los maestros, un tema que preocupa al ministro de Educación, Esteban Bullrich, y al propio jefe de Gobierno, Mauricio Macri.
Ocurre que un estudio preliminar sobre docentes con entre 30 y 38 años de antigüedad arrojó que del total de las horas que deberían haber pasado en el aula en todos esos años, como mínimo estuvieron el 19% del tiempo sin ejercer su profesión luego de haber pedido licencia.
El análisis, que fue realizado por los técnicos del Gobierno porteño, apuntó a medir las horas efectivamente dedicadas a la docencia –para saber el nivel de ausentismo– de unos 600 educadores de las escuelas porteñas y estimar cuál fue la razón por la que abandonaron el pizarrón.
Tras recopilar datos de las áreas de recursos humanos, de medicina laboral en decenas de escuelas, llegaron a conclusiones contundentes: hay casos de maestros que de los últimos treinta años pasaron más de 13 años sin dar clase, es decir el 43% de su carrera educativa.
Otro caso testigo que, con nombre y apellido, reveló el estudio: un maestro que hace 34 años trabaja en una escuela porteña estuvo ocho años sin entrar al aula (si se suman los períodos parciales que pidió licencia) y pasó otros ocho sin ir al colegio. Pasó el 47% de sus horas trabajadas en tareas no vinculadas a la educación.
En los 600 maestros estudiados se encontró decenas de estos casos. En el Ministerio de Educación creen que el problema de fondo se relaciona también con que en muchas escuelas hay interminables cadenas de suplencias que le hereda un docente a otro. Falta uno, lo cubre otro que se va y finalmente entra un tercero. Por eso, ahora que Bullrich logró una victoria tras aprobar la modificación del Estatuto Docente que reduce el peso de los gremios a la hora de elegir educadores, el próximo objetivo es fortificar los controles para otorgar licencias. Harán más denuncias en la Justicia como las que avanzan contra directores que falsificaban documentación, pedían licencia, y luego se iban a trabajar a escuelas privadas.
“El problema no es reducir la cantidad de licencias, sino trabajar con normas que estimulen la creación de profesores que den clase en una sola escuela, que tengan un solo cargo”, critica Luis Liberman, ex subsecretario de Educación, y ensaya sobre la raíz del problema: “Hay que atacar el déficit en las condiciones laborales de los docentes, que es una de las causas por las que tantos piden licencia”, se queja.
En el Gobierno repiten que el promedio mundial de suplencias encadenadas (un docente que reemplaza a otro) es menor a dos pero en la Ciudad supera los tres cargos y hay ejemplos extremos de licencias encadenadas que llegan a acaparar a nueve profesionales distintos para una misma aula.
De todas formas, para Bullrich el promedio de ausentismo docente nacional es más preocupante que el local: en La Pampa, por ejemplo, llega al 40%, en Mendoza al 33%, en Neuquén al 25%, mientras que en la Ciudad se mantiene en 15%. Pero los datos porteños no son alentadores si se los compara con la educación privada, donde en 2010 los maestros apenas faltaron el 2,1% del tiempo total que deberían haber estado en el aula.
Barras e inflitrados
El jefe de Gobierno, Mauricio Macri, culpó a los gremios docentes por los incidentes ocurridos el jueves en la puerta de la Legislatura mientras se discutía la modificación del sistema de juntas docentes. El ministro de Educación, Esteban Bullrich, sin embargo, consideró que los maestros no tenían nada que ver con los episodios violentos y aseguró que se trató de infiltrados. El sindicato Ademys realizó un paro y una denuncia en la Policía por las agresiones recibidas por sus afiliados. Sus dirigentes sostienen que las patotas que actuaron frente a la Legislatura estaban compuestas por barrabravas y que fueron enviadas por el oficialismo para desbaratar la manifestación.
Macri afirmó que vio imágenes de “gente que dice representar gremios docentes impidiendo entrar a diputados a la Legislatura, agrediéndolos”. Sin embargo, no se refirió a las agresiones denunciadas por Ademys. Por su parte, Bullrich desligó a los maestros y aseguró que conoce a los docentes de la Ciudad y que no cree que hayan sido ellos. También criticó el accionar de la Policía Federal, a cargo de la seguridad de la zona: “No sé por qué no estaba, cuando apareció, se terminaron los incidentes”. Por su parte, el abogado de Ademys Ricardo Gagliardi aseguró que dos legisladoras, María Elena Naddeo y Laura García Tuñón, vieron desde sus despachos cómo los barrabravas bajaban de cuatro colectivos y que declararán en la comisaría la semana próxima.
A partir de las diferentes políticas, decisiones del gobierno PRO, es esperable que para controlar el "abuso" sobre las licencias, tomen medidas restrictivas para nuestros derechos, en lugar de profundizar en las situaciones puntuales y en las causas que provocan dichas licencias.
En este sentido es probable que en algún tiempo aparezca algún proyecto que quiera modificar el régimen de licencias. Desde ya, algunas ideas:
-¿Aumentar capacitaciones en servicio para disminuir la necesidad de capacitación fuera de horario y así las licencias por estudio?
-¿Abrir nuevas escuelas y grados para liberar los grados saturados de chicos?
-¿Implementar pareja pedagógica para mejorar el trabajo en equipo y alivianar la carga psicológica en las relaciones entre docente, chicos, autoridades, padres?
-¿Mejorar sustancialmente el salario para evitar la necesidad de tomar muchos cargos?
-¿Contemplar tiempo de trabajo fuera del aula para planificar, preparar material, corregir y tareas administrativas?
-(¿Más? Enviar sugerencias a maestro.de.grado@gmail.com o publicar comentarios).
Esta publicación se origina en la aprobación del proyecto de ley y en la siguiente nota periodística:
http://www.perfil.com/ediciones/2011/12/edicion_631/contenidos/noticia_0053.html
03/12/11
TRAS LA POLEMICA MODIFICACION DE LAS JUNTAS
Macri critica las licencias de los docentes
Según un relevamiento del Gobierno porteño hay maestros que en las últimas tres décadas pasaron 16 años sin dar clases. Los denunciarán por el abuso de un sistema permisivo.
Por Lucas MorandoMientras todavía arden las secuelas del conflicto que se encendió anoche en la Legislatura cuando los diputados del PRO terminaban de reestructurar los mecanismos para elegir a los docentes, el Gobierno porteño no descarta avanzar con una próxima jugada.
Se trata de “terminar con los abusos” del sistema de licencias de los maestros, un tema que preocupa al ministro de Educación, Esteban Bullrich, y al propio jefe de Gobierno, Mauricio Macri.
Ocurre que un estudio preliminar sobre docentes con entre 30 y 38 años de antigüedad arrojó que del total de las horas que deberían haber pasado en el aula en todos esos años, como mínimo estuvieron el 19% del tiempo sin ejercer su profesión luego de haber pedido licencia.
El análisis, que fue realizado por los técnicos del Gobierno porteño, apuntó a medir las horas efectivamente dedicadas a la docencia –para saber el nivel de ausentismo– de unos 600 educadores de las escuelas porteñas y estimar cuál fue la razón por la que abandonaron el pizarrón.
Tras recopilar datos de las áreas de recursos humanos, de medicina laboral en decenas de escuelas, llegaron a conclusiones contundentes: hay casos de maestros que de los últimos treinta años pasaron más de 13 años sin dar clase, es decir el 43% de su carrera educativa.
Otro caso testigo que, con nombre y apellido, reveló el estudio: un maestro que hace 34 años trabaja en una escuela porteña estuvo ocho años sin entrar al aula (si se suman los períodos parciales que pidió licencia) y pasó otros ocho sin ir al colegio. Pasó el 47% de sus horas trabajadas en tareas no vinculadas a la educación.
En los 600 maestros estudiados se encontró decenas de estos casos. En el Ministerio de Educación creen que el problema de fondo se relaciona también con que en muchas escuelas hay interminables cadenas de suplencias que le hereda un docente a otro. Falta uno, lo cubre otro que se va y finalmente entra un tercero. Por eso, ahora que Bullrich logró una victoria tras aprobar la modificación del Estatuto Docente que reduce el peso de los gremios a la hora de elegir educadores, el próximo objetivo es fortificar los controles para otorgar licencias. Harán más denuncias en la Justicia como las que avanzan contra directores que falsificaban documentación, pedían licencia, y luego se iban a trabajar a escuelas privadas.
“El problema no es reducir la cantidad de licencias, sino trabajar con normas que estimulen la creación de profesores que den clase en una sola escuela, que tengan un solo cargo”, critica Luis Liberman, ex subsecretario de Educación, y ensaya sobre la raíz del problema: “Hay que atacar el déficit en las condiciones laborales de los docentes, que es una de las causas por las que tantos piden licencia”, se queja.
En el Gobierno repiten que el promedio mundial de suplencias encadenadas (un docente que reemplaza a otro) es menor a dos pero en la Ciudad supera los tres cargos y hay ejemplos extremos de licencias encadenadas que llegan a acaparar a nueve profesionales distintos para una misma aula.
De todas formas, para Bullrich el promedio de ausentismo docente nacional es más preocupante que el local: en La Pampa, por ejemplo, llega al 40%, en Mendoza al 33%, en Neuquén al 25%, mientras que en la Ciudad se mantiene en 15%. Pero los datos porteños no son alentadores si se los compara con la educación privada, donde en 2010 los maestros apenas faltaron el 2,1% del tiempo total que deberían haber estado en el aula.
Barras e inflitrados
El jefe de Gobierno, Mauricio Macri, culpó a los gremios docentes por los incidentes ocurridos el jueves en la puerta de la Legislatura mientras se discutía la modificación del sistema de juntas docentes. El ministro de Educación, Esteban Bullrich, sin embargo, consideró que los maestros no tenían nada que ver con los episodios violentos y aseguró que se trató de infiltrados. El sindicato Ademys realizó un paro y una denuncia en la Policía por las agresiones recibidas por sus afiliados. Sus dirigentes sostienen que las patotas que actuaron frente a la Legislatura estaban compuestas por barrabravas y que fueron enviadas por el oficialismo para desbaratar la manifestación.
Macri afirmó que vio imágenes de “gente que dice representar gremios docentes impidiendo entrar a diputados a la Legislatura, agrediéndolos”. Sin embargo, no se refirió a las agresiones denunciadas por Ademys. Por su parte, Bullrich desligó a los maestros y aseguró que conoce a los docentes de la Ciudad y que no cree que hayan sido ellos. También criticó el accionar de la Policía Federal, a cargo de la seguridad de la zona: “No sé por qué no estaba, cuando apareció, se terminaron los incidentes”. Por su parte, el abogado de Ademys Ricardo Gagliardi aseguró que dos legisladoras, María Elena Naddeo y Laura García Tuñón, vieron desde sus despachos cómo los barrabravas bajaban de cuatro colectivos y que declararán en la comisaría la semana próxima.
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